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“Estoy orando por ti, para que te hagas pastor”
Cómo dirigió Dios a un joven pastor hacia el campo misionero de Mountain View Conference

Historia por Taashi Rowe
Publicada el 27/9/12


Walter Cárdenas y su esposa Yasmi, dirigen los ministerios hispanos de Mountain View Conference.

Era un día frío en la playa en Ocean City, Md., y Walter Cárdenas de veintinueve años de edad se encontraba muy lejos de casa. Asistía a la conferencia anual de discipulado de los ministerios hispanos de Potomac Conference, la cual atrae a miles de Adventistas del Séptimo Día hispanos de toda Columbia Union y otras. Aunque Potomac Conference lleva el liderazgo en la Unión en miembros hispanos, Cárdenas trabaja con Montain View Conference estableciendo iglesias hispanas en las laderas de West Virginia.
 
Unos de sus desafíos son locales para reunirse. Muchos de los hispanos en Columbia Union se encuentran concentrados en las áreas urbanas de Pennsylvania, Maryland, Virginia y Washington, D.C. Según el censo de población de los Estados Unidos del 2010, solamente hay 22,268 hispanos en West Virginia. Constituyendo el 1.2 por ciento, solamente, de los 1.85 millones del total de población del estado. Así, de acuerdo al censo de población del 2010, West Virginia es el estado con menos población hispana del país. Para ajuste de cuentas, algunos de esos miembros son más bien temporales.
 
“No hay tantos hispanos aquí, así que es un tanto difícil el determinar un lugar en dónde empezar un ministerio", dice Víctor Zill, tesorero y secretario ejecutivo de Mountain View Conference. “Usualmente no tenemos suficientes hispano hablantes concentrados en un área para iniciar una iglesia independiente. Pero aun así creemos que es importante tener la capacidad de testificar ante la comunidad hispana de alguna manera”.
 
Cárdenas ha trabajado duro para establecer grupos de nuevos creyentes, solamente para verlos evaporarse después de una de estas dos cosas: redadas de inmigración o que los nuevos creyentes que se encuentran en el país ilegalmente llegan a la convicción de que esto va en contra de sus nuevas creencias y regresan a sus países. Puede parecer un tanto desalentador que no se gana de una ni de otra manera, pero para Cárdenas, esta es una muestra del poder del Señor para cambiar mentes y corazones.  Él sabe esto de primera mano, porque ha visto a Dios intervenir en su vida de muchas maneras y en múltiples ocasiones.
 
Si no fuera por la persistente dirección de Dios, Cárdenas pudo no haber estado en esa convención en enero. Si él no hubiera prestado atención al llamado de Dios, este Adventista del Séptimo Día de cuarta generación no se hubiera hecho pastor, no hubiera sido el coordinador de los ministerios hispanos de la Asociación y no hubiera traído a Ocean City a quince personas que están trabajando en establecer grupos de adoración por toda Mountain View Conference.
 
Bebiendo, fumando y transportando drogas
 
“Yo nací en un hospital adventista”, recuerda Cárdenas. “Mientras crecía yo decía que sería pastor. Pero cuando cumplí catorce años de edad, tomé la decisión de abandonar la iglesia para poder salir e ir a fiestas con mis amigos, la mayoría de los cuales eran miembros de pandillas en Alexandria, Va”.
 
Cárdenas llegó a quedar atrapado en las bebidas alcohólicas, el tabaquismo y el transporte de drogas para sus amigos de pandilla, hasta a involucrarse en peleas con otras pandillas. “El Señor salvó mi vida muchas veces", comenta Cárdenas con su voz cargada de emoción. "Mientras oraba recientemente, el Señor me recordó que Él ha intervenido en salvar mi vida en más de treinta oportunidades. A la edad de veintiún años, Él me empezó a llamar para que volviera a Él".
 
Lo que Cárdenas no se había dado cuenta en ese entonces, era que el Señor también lo estaba llamando al ministerio. Él se unió a iglesia Alexandria (Va.) Spanish de Potomac Conference y juntamente con su prometida ayudaron como líderes del ministerio juvenil. En el año 2003 el Señor le habló a través de un sermón. Al final del mismo se hizo un llamado, pero no era un llamado solamente para aquellos que querían entregar su vida a Dios, sino para aquellos que quisieran ministrar para el Señor.
 
La prometida de Cárdenas dejó bien claro que ella no fue llamada a ser la esposa de un pastor. Entonces él se dirigió a Dios y oró: “No creo que me estés llamando a ser un pastor sin esta dama”. Nadie sabía que se encontraba luchando con esa decisión, así que le pidió a Dios que le hablara por medio de otras personas.
 
Y Dios obró rápidamente. “Durante una semana de oración, yo invité a un presentador de Puerto Rico. Se estaba quedando en mi casa y el martes se me acercó y me dijo: 'No sé por qué te voy a decir esto, pero creo que tengo que decírtelo. ¿Te gustaría ir a Puerto Rico?’. Y yo le dije: 'Sí, me gustaría ir allí de vacaciones'. Y él me dijo: 'No de vacaciones, sino para ir a estudiar, porque creo que te debes hacer pastor'".
 
Atento al llamado de Dios
 
Dios siguió revelando su voluntad. Cárdenas tenía una copia de la biografía de un evangelista en su colección por algún tiempo ya, hasta que por fin decidió leerla de tapa a tapa. Cuando terminó de leer el libro, algo le inspiró a leer la portada. Adentro encontró un mensaje escrito por la dama que le había obsequiado el libro. Ella decía: "Mi familia y yo estamos orando para que te conviertas en un pastor".
 
Acto seguido, él se convirtió en el orador invitado del evento. El pastor lo presentó como el "pastor Cárdenas". Cuando Cárdenas lo corrigió, el pastor repitió el error. Molesto, Cárdenas le pidió que le explicara por qué hizo eso. El pastor le dijo: "Escucha, yo sé que te vas a convertir en un pastor".
 
Él y su novia hicieron las invitaciones para la boda, aunque él todavía luchaba con la idea de hacerse pastor. Él había estado sirviendo durante cinco años como voluntario en Potomac Conference. Había obtenido un título universitario en administración de redes informáticas y se estaba preparando para asistir a Seventh-day Adventist Theological Seminary  [Seminario Teológico Adventista del Séptimo día] en Andrews University [Universidad de Andrews] (Mich.).
 
“Cuando me preparaba para asistir al seminario, recibí una llamada de Rubén Ramos, [asistente del presidente de Columbia Union para los ministerios multilingües].  Él dijo: ‘Walter estamos buscando a alguien para trabajar en Mountain View Conference para empezar la obra hispana aquí'. Le dije: No sé’.  Yo le pedía al Señor el poder ir a un viaje misionero o que pudiera ayudar de alguna manera, pero no para ser el líder. Le dije que iba a orar al respecto. Él me dijo que necesitaba mi respuesta para la semana pasada, pero que me daba hasta el lunes".
En menos de una semana, Cárdenas se trasladó a Mountain View Conference el 15 de noviembre del 2007.
 
Cárdenas se encuentra casado ahora con "una hermosa dama. Ella es más de la mitad de mi ministerio. Alabo a Dios por su misericordia. Me salvó de tantas cosas para que yo pueda servirle ahora. No porque yo merezca algo. Él está dispuesto a usarme aunque yo haya cometido muchos errores en el pasado”.
 
De cincuenta a cero y a empezar de nuevo
 
Cárdenas y su esposa Yasmi, han estado trabajando con la comunidad hispana en Moorefield, la cual se encuentra del lado este de la Asociación. “Ha sido un lento inicio”, acepta. “En una ocasión teníamos más de cincuenta participantes en un estudio bíblico, y un día inmigración hizo una redada y nos quedamos con cero”.
 
Cárdenas no se desanima. “Lo bueno de todo es que algunas veces nos llaman por teléfono y resulta que son miembros de alguna otra iglesia adventista en los Estados Unidos o en sus países de origen”, nos comenta.
 
Víctor Zill nos cuenta que "Walter hace un tremendo trabajo y está orgulloso de lo que hace”.
 
El grupo de Moorefield adora los sábados en la tarde en el mismo edificio de la iglesia de habla inglesa. Cuatro veces al año tienen un servicio combinado con los miembros de habla inglesa. Cárdenas estima que entre cincuenta y sesenta personas asisten al grupo de Moorefield, muchos de los cuales son visitas.
 
Él también está emocionado de reportar que tiene dos equipos que se han entrenado para llegar a ser obreros bíblicos y que se encuentran actualmente trabajando en sus comunidades. Por medio de su obra con los laicos, han empezado grupos en Petersburg, Kaiser y Lewisburg, W.Va. Hasta hay un grupo que se reúne en Logan, W.Va., con el pastor César Quispe.
 
Las personas a las que ministra son “adventistas recién conversos. No conocen el mensaje adventista y ahora empiezan a trabajar por Jesús y a compartirlo con el resto de la comunidad".
 
Cárdenas nunca fue al seminario. “Yo quería estar seguro de que el Señor me estaba llamando para esto. Tenía miedo de conducir a la gente por la ruta equivocada. Tenía miedo de arruinarlo todo. Yo quería ir primero a un viaje misionero. El Señor me contestó mi oración dándome el campo misionero de Mountain View y ha sido una bendición”.
 
Él tiene un mensaje especial para aquellos que buscan servirle como misioneros lejos de aquí. "Necesitamos líderes aquí, nos hacen falta personas que hablen español y que conozcan el mensaje. Necesitamos misioneros que vengan a nuestro territorio y nos ayuden aquí".
 


Aunque los grupos pequeños están surgiendo en varios lugares de la Asociación, no son lo suficientemente grandes como para rentar templos, así que se reúnen en los hogares.

 


Un poco más de cincuenta personas asisten este verano a la reunión campestre hispana anual, por tercer año consecutivo.

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