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Bienvenido a la presencia de la Unión de Columbia de los Adventistas del Séptimo Día en el internet. Desde nuestra sede en Columbia, Md., trabajamos para avanzar y ejecutar la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el centro de los Estados Unidos--preparar a un pueblo para el pronto regreso de Cristo.
 
En esta página compartimos historias emocionantes de cómo Dios está obrando en las iglesias hispano hablantes. ¡Necesitamos su ayuda en mantener actualizada esta página! Le invitamos a enviarnos sus historias y noticias en inglés y español a Visitor@columbiaunion.net.  
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Sección Especial del Visitor: ¡Atención al clarín!

Historia por Sam Belony
Publicado 2/1/2012

Por más de un siglo, los Adventistas del Séptimo Día han hecho tópico de conversación, las evidencias de eventos de los últimos días que se avecinan. Predicamos que la Palabra de Dios señala su pronta venida con brillante claridad, como lo hacen los carteles publicitarios en nuestros recorridos. Sin embargo, para muchos, la segunda venida no ha sentido tan eminente como ahora. Las guerras y los rumores de guerra. Los disturbios. Una multitud de desastres naturales en el mundo. Al igual que el sonido claro estridente de una trompeta, el pueblo de Dios en esta generación ¡siente el llamado al  reavivamiento!   
 
Algunos, como Buddy y Beth Ackman, argumentan que los “dolores de parto” nos llaman a la acción, a “[salir] de las grandes ciudades tan pronto como os sea posible”, como lo instruye Elena de White en Testimonios para la iglesia (tomo 6, página 199). En su esfuerzo por prepararse para el hogar celestial con Cristo, los Ackman tomaron la difícil decisión de dejar atrás su vida agitada en Lusby, Md., un suburbio de Washington, D.C. Han establecido su residencia en el estado de Virginia del Oeste rural, para aprender a vivir sin las comodidades, y ahora asisten a la iglesia Toll Gate en Pennsboro, de la Asociación Mountain View.

 

Ellos esperan que su transición a la vida simple inspire a otros adventistas a considerar el hacer esta “mudanza”:
 
Visitor: Cuéntenos un poco acerca de usted.
 
Beth: Conocí a Buddy en 1993 en una pista de tierra. ¡El competía con carros sobre estas pistas de tierra! Su primo y yo éramos amigos. Buddy y yo nos casamos en 1995 [y luego] fui a la escuela de negocios; Buddy era mecánico de automóviles. Tuvimos nuestro primer bebé en 1998, y me convertí en ama de casa y mamá. Yo no era adventista todavía.
 
V: ¿A qué denominación religiosa pertenecía?
 
Beth: Me crié en la iglesia católica. Buddy creció en la adventista, pero se había apartado de la fe. Después de casarnos, comenzamos a tomar estudios bíblicos.
 
Me bauticé en 1999. [Luego] tuvimos a nuestro segundo bebé y seguimos criando a nuestros hijos en la Palabra de Dios, pero no nos sentíamos llenos. En el 2004, cuando esperábamos nuestro tercer bebé, Buddy asistió a una reunión sobre la vida en el campo, por el pastor Dave Westbrook, de Back to Enoch (volviendo a Enoc), backtoenoch.org. Anteriormente, habíamos hablado de trasladarnos, pero sólo localmente. Buscábamos un lugar dónde trasladarnos, pero no encontrábamos, así que pusimos el asunto en oración.
 
Entonces tuvimos nuestro cuarto hijo en el 2005. Seguíamos escuchando los mensajes de Out of the Cities (fuera de las ciudades). Mi esposo tenía su propio negocio de mecánica, lo que dificultaba irnos. Decidimos que si Dios deseaba que nos mudáramos, entonces Él tendría que ayudarnos. ¡Pusimos el negocio a la venta y lo vendimos en seis semanas!
 
V: ¿Qué hicieron después?
 
Beth: El siguiente paso era vender la casa, pero no teníamos adónde ir, así que salimos del estado en busca de un lugar. Pusimos nuestra casa a la venta y las primeras personas que vieron la casa ¡decidieron comprarla! Vendimos la casa el 1ro de junio del 2007. Pero no teníamos a dónde ir, así que fuimos a vivir con mi mamá. Mi esposo fue a trabajar como mecánico para otra persona mientras viajábamos en busca de un lugar. Justo después de vender la casa, vino la crisis económica. Esto fue otra señal de que el Señor nos estaba guiando a salir fuera de las ciudades.
 
V: ¿Cómo supieron que era momento de trasladarse?
 
Buddy: Nos mudamos por fe. No tenía empleo, ni sabía de alguno. Teníamos un buen y próspero negocio pero lo dejamos y nos mudamos a este lugar. Cuando llegamos aquí, teníamos el plan de trabajar para otra persona. Rellené treinta solicitudes de empleo, pero nadie respondió. Decidí abrir mi propio negocio, y ahora el Señor está proveyendo. Nos tardó dos años en hacer el traslado; tuvimos que vender el negocio y nuestro hogar. No es algo a lo cual nos lanzamos un mismo día. Le dedicamos tiempo.
 
Beth: De cierta manera, probamos al Señor poniendo este asunto en sus manos. La rápida venta del negocio fue lo que nos indicó que era el momento oportuno.
 
Buddy: Pensamos que debíamos haberlo hecho desde hace tiempo. Sólo quería estar seguro que era el momento correcto. Creo que cuando hay niños, es bueno seguir este consejo.
 
V: ¿Qué dejaron atrás?
 
Beth: Vivíamos en una casa grande en Maryland, así que llevamos lo que pudimos. Tratamos de reducir, dejando libros, ropa, y muebles. También dejamos nuestro disco satélite de 3ABN.
 
V: ¿Cuán difícil fue la transición?
 
Beth: ¡Fue un desafío!
 
Buddy: Definitivamente un desafío. Siempre hay algo que surge. No es algo que puedes hacer de la noche a la mañana. Aún estamos aprendiendo.
 
V: ¿Fue difícil renunciar a las comodidades?
 
Beth: Tenemos teléfono e internet.
 
Buddy: Nos alegramos de poder abandonar el cable TV. Solamente tenemos el disco satélite de 3ABN y algunos canales locales. Tal vez dejemos algunas cosas si el Señor nos convence a hacerlo. Sin embargo, usamos el internet como una herramienta en el ministerio y lo seguiremos utilizando hasta que el Señor nos convenza de otra manera.
 
V: ¿Cuáles fueron algunos de los desafíos?
 
Beth: Aprender a cultivar nuestro propio alimento.
 
Buddy: Es difícil [porque] la tierra tiene que estar perfecta. El clima tiene mucho que ver con ello. Demasiada lluvia puede ser un problema. Tenemos tres clases de jardines—un invernadero, [y] un jardín pequeño y otro grande.
 
Beth: Otro desafío fue mantener alejados a los venados y las marmotas del jardín. Son divertidos de mirar, ¡pero no cuando se comen tu comida!
 
V: ¿Participan ustedes en algún tipo de ministerio?
 
Buddy: Regalamos libros [como] El camino a Cristo, El conflicto de los siglos, y folletos sobre la ley dominical y de Amazing Facts. Es un ministerio que realizo por medio del negocio. Compro libros y se los doy a los clientes. También llevo libros a la prisión. Es nuestro ministerio de alcance misionero.
 
V: ¿Cómo respondieron sus amigos y familiares ante su decisión de dejar todo atrás?
 
Beth: Bueno, empezó con que todos pensaban que estábamos un poco locos. No hay mucho por aquí. No recibimos muchas visitas. Hay una tiendita como a veinte minutos; los mercados grandes como a una hora. Ahora nos respetan al ver cómo nos hemos adaptado.
 
V: ¿Están contentos con su decisión?
 
Beth: ¡Definitivamente! ¡No me arrepiento! Personalmente, haría todo de la misma manera. La vida tranquila hace que mi caminar con el Señor sea más fácil.
 
Buddy: No se nos bombardea con tentaciones que ofrece la vida en la ciudad. Nuestros hijos se adaptaron y lo respetan. Nos ha ayudado en nuestra vida espiritual y en nuestra relación con los niños. Creo que es lo que el Señor deseaba para nosotros, y creo que Él nos ha bendecido por hacerlo.
 
V: ¿Están donde pensaron estar?
 
Beth: Por supuesto que siempre crecemos, pero siento que estamos donde el Señor desea que estemos.
 
Buddy: Nuestro objetivo es terminar de pagar nuestro hogar. Luego deseamos iniciar un ministerio con las personas que desean salir de las ciudades.
 
Beth: También queremos ser más autodependientes, operar la casa con paneles solares y no depender de la compañía de electricidad.
 
V: ¿Qué consejo le dan a otros que están pensando en salir de las ciudades?
 
Beth: Oren, oren, oren—¡mucho!  Estudien mucho. Necesitan entender por qué lo están haciendo. Y no es algo que podrán hacer en el tiempo de angustia. Implica mucho. Hay que tener una casa establecida, comenzar un jardín [y] asegurarse de tener las herramientas adecuadas para ayudar a sus hijos en su caminar espiritual con el Señor. Es muy difícil. Además, se debe asistir a los seminarios. Se bendecirán grandemente.
 
Buddy: Permita que el Señor le impresione a realizarlo. No hicimos esto por razones de persecución. Lo hicimos porque sentimos que era lo correcto. Después de mucha oración, nos convencimos que era lo correcto y probó ser bueno para nosotros. Estar en este lugar ha estrechado los lazos con nuestros niños aún más de lo que esperábamos, y nuestra relación con el Señor es mucho mejor. Desde que nos movimos aquí, nuestra vida de oración es bastante diferente. Hay menos ajetreo; la gente es más relajada. Si hace estos cambios por las razones correctas, ¡cambiará su vida!
 
Haga clic aquí para saber cómo usted también puede prepararse para dejar la ciudad.