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Ventanas de oportunidad: la Asociación de Nueva Jersey traza planes para lanzarse por Cristo en ochenta ciudades y pueblos

Historia por Celeste Ryan Blyden
Publicado 8/30/2011


José H. Cortés, presidente; Modesto Vázquez, vicepresidente de finanza; y Jim Greene, vicepresidente de administración; estudian un mapa de Nueva Jersey. 

“Reivindicamos el pueblo de Ledgewood”, anunció el anciano que estaba de pie junto al podio, al lado de su pastor.

“¿Les concedemos este pueblo para que lo ocupen por Jesús?”, preguntó el presidente de su Asociación.

“¡Sí! ¡Amén!”, se escuchó la respuesta entusiasta de la audiencia.

“Reivindicamos la ciudad de Hightstown”, declaró otro, y recibió la misma pregunta y respuesta positiva.

“Reivindicamos Kearny”, exclamó el dúo entusiasta de Harrison, N.J.

Las personas continuaban pasando hacia adelante. Y al terminar la mañana de marzo, en el retiro de la Asociación en Tranquil Valley Retreat Center (TVRC), en Tranquility, N.J., los pastores y los ancianos de la Asociación de Nueva Jersey se habían comprometido públicamente a evangelizar ochenta ciudades y pueblos para Cristo.

Esta iniciativa valerosa  llamada “Misión Caleb” es idea original del presidente de la Asociación, José H. Cortés, la cual obtuvo durante un culto matinal. “Inicio cada día orando por mi pueblo”, dice él.  Él ora también por las personas de las ciudades y pueblos de su estado. Un día, mientras oraba sobre el mapa de Nueva Jersey, vio las manos de un reloj sobre el mapa. Daba las 12:40.

“No pretendo ser el hermano White; soy sencillamente un pastor que ora por su Asociación”, dijo riendo entre dientes al recordar la experiencia. “Cuando miré más de cerca el mapa, me di cuenta que había una línea trazada alrededor del noroeste de Nueva Jersey donde no hay casi Adventistas [del Séptimo Día]”. Al mirar de nuevo el mapa, se reveló la hora de las 6:10, que trazaba una línea alrededor de la región del sureste, donde la feligresía es igualmente poco densa.

La mayoría de los 13,600 miembros de la Asociación adoran en ochenta y seis iglesias en el noreste y sureste del estado, a lo largo de la carretera  interestatal 95, lo que Cortés llama “la zona ocupada”. Las 12:40 y 6:10 revelan dos ventanas de oportunidad para la evangelización, y cuando Cortés entendió esto, le pidió a Dios que le mostrara cómo alcanzar ese territorio.

“Dame esa montaña”

Cortés recuerda la historia bíblica de Caleb quien le pidió a Josué cierta montaña. A la edad de ochenta y cinco años, Caleb conquistó osadamente los gigantes que ocupaban el territorio elegido, y fundó allí una ciudad. Pensando en eso, Cortés se dirigió al comité ejecutivo, luego a los pastores y ancianos, y a los grupos étnicos que apoyaban la misión y trabajaban con sus directivas para elegir la ciudad o pueblo en la cual querían centrarse.

En marzo, al reunirse en TVRC para el retiro anual de ancianos, cada uno anunció sus planes, y participó en capacitaciones para aprender cómo plantar iglesias por medio de los grupos pequeños, ministerios juveniles, servicios a la comunidad, programas de salud, ministerios de música, y otros métodos.

“El plan es de no llevar cuarenta a cincuenta miembros al pueblo”, les dijo Cortés. “En lugar de eso, lleven un grupo de doce Calebs, toquen las puertas, hagan encuestas para determinar las necesidades de la comunidad, e inviten a las personas a estudiar la Biblia”. También amonestó a los recién formados grupos Misión Caleb de no “pescar en las peceras”, sino buscar personas que no pertenecen a una iglesia o que se han apartado de ella. “Hay cien millones de personas en los Estados Unidos que no pertenecen a una iglesia”, dijo él. “Ellas son nuestro enfoque”.

En el campestre en junio, los miembros de cada grupo Misión Caleb se reunieron en la plataforma para una dedicación especial dirigida por Cortés y los oficiales de la Asociación—Jim Greene, vicepresidente de administración, y Modesto Vázquez, vicepresidente de finanzas. “Le entregamos a cada miembro una bolsa especial cuyo contenido era una Biblia, guías de estudio bíblico, folletos, material para compartir, y cuestionarios en español o inglés para la comunidad”, dijo Greene.

Vázquez se deleita en las posibilidades de crecimiento, y aprecia el apoyo financiero de los miembros por medio de dos ofrendas de sacrificio, y un subsidio especial de la Unión de Columbia para evangelismo. “Estamos aportando $280,000 para Misión Caleb, y la Unión nos dio $100,000”, nos informa. “Somos una Asociación pequeña, y es verdad que no contamos con todos los recursos necesarios para cumplir con nuestro objetivos. Pero esto nos ayudará a alcanzar más áreas del estado y realizar un mejor servicio para el Señor”.



Ilumina la esquina

Servir al Señor es lo que impulsa a Ramón Merle, un anciano de la iglesia hispana de Hackettstown, quien tiene formado un grupo Misión Caleb en Hackettstown y otro en Newton. Ramón poya grandemente este esfuerzo de evangelización de la misma manera que lo han hecho los miembros de ambos grupos. Recientemente, invitaron a clientes de una panadería local a participar de un sorteo para ganarse una Biblia. Cincuenta y tres personas entregaron su nombre y veinte se inscribieron para recibir estudios bíblicos. Merle está emocionado con esta primera respuesta y la iniciativa en general. “Si cada presidente decide tomar una esquina de este mundo, el Señor vendrá y nos iremos de este lugar tan penoso”, concluyó él.

Los miembros de la iglesia de Harrison, los que reivindicaron Kearny como su “esquina”, recientemente celebraron los primeros diez bautismos, fruto de Misión Caleb, y formaron la primera misión con veintinueve miembros.

La iglesia de Princeton, cuyo pastor es Art Randall, está trabajando para alcanzar al pueblo de Ivy Leage para Cristo. El pastor se unió a una asociación ministerial local, se conectó con empresas del área, y está prestando su apoyo a los ministerios del campus de la Universidad de Princeton, donde los graduados Josefina Elia y Denver Jn Baptiste, dirigen estudios bíblicos los viernes de noche y distribuyen El conflicto de los siglos. “En Princeton, la ciencia y el intelectualismo es la religión de la época”, dice Elia, “pero yo creo que el adventismo tiene una base filosófica que es más robusta que lo que el mundo tiene para ofrecer. Estoy contenta de estar aquí y reunirme con ellos...en su nivel de pensamiento”.

Los miembros de la iglesia hispana de Trenton, los que reivindicaron la cercana Highstown, pronto dieron seguimiento a los nombres recibidos de los colportores que llegaron al área el verano pasado. Esto produjo veintiocho estudios bíblicos con  personas adultos (además de varios niños). Se esperan más bautismos muy pronto. Jorge Agüero, quien dirige la iglesia y sirve como un director de departamento en la Asociación de Nueva Jersey, informa que en un reciente sábado, hicieron encuestas en la comunidad y visitaron veinticinco hogares. Dieciséis personas aceptaron la oferta de estudios bíblicos.

“Así que no es verdad la idea que las personas no quieren conocer a Dios y no quieren estudios bíblicos”, observa Cortés. A su tiempo, él espera que estos florezcan en grupos pequeños, luego en compañías, y luego en iglesias completamente organizadas. “No va a suceder sin el trabajo dedicado de los pastores y evangelistas laicos que dirigen Misión Caleb en la ventana 12:40 y 6:10 de Nueva Jersey”, dijo él.

En estos días, durante los momentos de oración matinal, o al dirigirse en su “caballo negro” (su camioneta GMC) por las ciudades y pueblos de su estado, tiene motivo para orar. “Digo, ‘Señor, tú ves estas personas caminando por las calles de este pueblo, en esta ciudad. Muéstranos cómo plantar una iglesia aquí donde ellos te puedan adorar”, dice él.

Dios ya está contestando sus oraciones por medio de los grupos Misión Caleb.

Conozca más: Mira un video acerca de esta historia en columbiaunion.org/videos.